viernes, 27 de enero de 2012

Reflexiones sobre el cierre de Spanair

A320 de Spanair en El Prat de Barcelona

Otra compañía que echa el cerrojo. Otro problema para los viajeros que viven en los aeropuertos. El subtítulo de este blog nunca fue más adecuado que en este momento. Españoles, Spanair ha muerto. Hasta aquí todo normal. Una empresa privada puede cerrar por no poder soportar las pérdidas; sin embargo, esta compañía aérea estaba participada por la Generalitat de Catalunya. Las formas podrían ser otras, pero, sin embargo, por motivos de seguridad, las aerolíneas deben de cerrar de sopetón, no pueden hacerlo escalonadamente.
La llamada “aerolínea de bandera de Barcelona”, deja tirados a más de 20.000 viajeros en diversas partes del mundo, y a unos 4.000 trabajadores, entre los directos e indirectos, en la calle. Yo me pregunto: en una época en la que están de moda los recortes y las reformas laborales a la baja, ¿para cuándo una reforma de empresarios y de gestores? Ya está bien de que sean las mismas personas las que sufran todos los males que acechan a la sociedad. Llegó la hora de que aquellos que se creen intocables, tengan alguna responsabilidad. Queda muy bien pontificar y predicar, pero también hay que dar trigo de vez en cuando. Hace unos minutos, escuché a un catedrático de economía, que el mercado laboral, castigará a los gestores de Spanair. ¡Y un jamón! Perdone señor catedrático, pero esa reflexión está muy lejos de ser verdad. Ejemplos tenemos muchos: Luis de Guindos, Mario Monti y Guido Draghi, entre otros. Han sido premiados, pero que muy bien premiados, después de haber dejado con el culo al aire a sus anteriores empresas, con sus “brillantes gestiones”.

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