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miércoles, 23 de enero de 2013

Crisis, sistema, política e indignados

Cuando miles de indignados afirman que no es una crisis sino que es el sistema el causante de los múltiples problemas que nos aquejan están diciendo algo tan básico como que si no se tratan las raíces, si persisten las causas, producen las mismas consecuencias.

¿Pero de qué sistema hablamos? Muchos dirían capitalismo, pero eso es poco útil pues hay muchos capitalismos. Hay que partir de lo que se vive como crisis para entender que no es una patología del sistema sino el resultado de este capitalismo. Es más, la crítica se extiende a la gestión política. Y surge en el contexto de una Europa desequilibrada por un sistema financiero destructivo que conduce a la crisis del euro y suscita la desunión europea.

Globalización del capitalismo

En las dos últimas décadas se ha constituido un tipo de capitalismo global dominado por instituciones financieras (los bancos son sólo una parte) que viven de producir deuda y cobrar por ella. Para aumentar sus ganancias las financieras crean capital virtual mediante derivados y se prestan las unas a las otras incrementando el capital circulante y por tanto los intereses a percibir. En promedio, en Europa y EE.UU. los bancos disponen sólo de un 3% del capital que deben y son considerados solventes si llegan al 5%. El otro 95% circula incesantemente y se diluye en múltiples acreedores y deudores relacionados por un mercado volátil escasamente regulado. Dícese que unas transacciones compensan otras y el riesgo se reparte. Para cubrirse se aseguran, pero las aseguradoras también prestan el capital que deberían reservar. Tranquilos porque se presupone que en último término el Estado (o sea nosotros) enjuaga las pérdidas a condición de que sean suficientemente grandes. El efecto perverso de este sistema, operado por redes informáticas mediante modelos matemáticos sofisticados, es que es tanto más rentable (para las financieras y sus financieros) cuanto más presta aun sin garantías. Y aquí entra otro factor: el modelo consumista que busca el sentido de la vida comprándola de prestado.

Las hipotecas y la inversión especulativa

Como la mayor inversión de las personas es su propia casa, el mercado hipotecario (cebado con intereses reales negativos) se hizo jauja y estimuló una industria inmobiliaria especulativa y desmesurada, depredadora del medio ambiente, que se alimentó de trabajadores inmigrados y dinero prestado a coste cero. Ante tal bonanza quedaron pocos emprendedores para apostar por innovación. Incluso empresas tecnológicas, grandes o pequeñas, usaron su negocio como base para su revalorización en el mercado bursátil. No eran los beneficios de la empresa sino su valor capitalizado lo que realmente contaba. Para muchos innovadores ser comprados era la máxima aspiración. La clave de esta pirámide especulativa era la imbricación de toda esa deuda, de forma que los pasivos se convertían en activos para garantizar otros préstamos. Cuando los préstamos no se pudieron pagar y empezaron las bancarrotas de empresas y personas, las quiebras se propagaron en cadena hasta llegar al corazón del sistema, las grandes aseguradoras. Ante el peligro de colapso de todo el sistema, los gobiernos salvaron a bancos y financieras.

La crisis fiscal y la austeridad

Cuando se secó el crédito a las empresas la crisis financiera se convirtió en industrial y del empleo. Entonces los gobiernos asumieron el costo de del desempleo y de la reactivación económica. Como subir impuestos no da rédito político pidieron prestado a los mercados financieros, incrementando su ya elevada deuda pública. Cuanto más especulativas eran las economías (Grecia, Irlanda, Portugal, Italia, España) y cuanto más cortoplazistas los gobiernos, mayor gasto público y mayor deuda. Como la deuda era en euros los mercados siguieron prestando contando con la UE. El resultado fue la crisis fiscal de varios países amenazados de suspensión de pagos. La crisis fiscal se convirtió en nueva crisis financiera al cuestionar el euro y al aumentar la prima de riesgo a los países sospechosos de futura insolvencia. Y como la deuda de los países estaba en manos de bancos alemanes y franceses había que salvar a los países para salvar a los bancos. La condición ha sido imponer la austeridad en gasto social y la reducción en empresas y empleo del sector público, con pérdida de soberanía económica de varios países, incluida España. Y así se llega a los despidos, aumento del paro, reducción salarial y recortes de servicios sociales, coexistiendo con ganancias sin precedentes para el sector financiero. Claro que hay unas cuantas cajas y bancos que hay que poner en orden, pero se intervienen, se venden y a seguir. Por eso no es crisis para el sistema, porque el capital financiero sale ganador a costa de imponer la crisis a personas y gobiernos. De paso se disciplina a los sindicatos y a los ciudadanos. Y así la crisis se hace crisis política.

Es política, no economía

Porque la otra característica clave del sistema no es económica sino política. Se trata de la ruptura del vínculo entre ciudadanos y gobernantes. "No nos representan", dicen muchos. Los partidos viven entre ellos y para ellos. La clase política es una casta con un común interés en mantener el reparto de poder mediante un mercado político-mediático cada cuatro años. Auto-absolviéndose de corruptelas y abusos mediante la designación política de la cúpula del poder judicial.
Así asegurado el poder político pactan con los otros dos poderes: el financiero y el mediático, que están profundamente imbricados. Y mientras la economía de la deuda marche y la comunicación se controle, la gente hace su vida y pasa de ellos. Ese es el sistema. Y por eso se creían invencibles. Hasta que la comunicación se hizo autónoma y la gente se enredó, Y juntas perdieron el miedo y se indignaron. ¿Adónde van? Cada cual tiene su idea, pero hay temas comunes: que los bancos paguen la crisis, control de políticos, internet libre, una economía de la creatividad y un modo de vida sostenible. Y, sobre todo, reinventar la democracia sobre valores de participación, transparencia y rendición de cuentas al ciudadano. Porque como decía una pancarta: "No es crisis, es que ya no te quiero".

sábado, 10 de noviembre de 2012

¿Quién ha vivido por encima de sus posibilidades?



¿Quién no ha oído esta frase en los últimos tiempos? Lo más preocupante, no es haberla oído, es haberla escuchado de aquellos que la han dicho. Políticos nacionales, autonómicos, locales, banqueros de todos los colores, economistas ortodoxos neo-liberales desde sus buenos puestos, dirigentes de organizaciones empresariales y periodistas pontífices desde sus púlpitos bien remunerados, son aquellos que vomitan con odio al ciudadano la manida frasecita con objeto de justificar las medidas anti-crisis.
Vamos a ver señor lector: ¿Cuánta gente conoce usted que haya vivido por encima de sus posibilidades y que sea la causante de la crisis-estafa que estamos padeciendo? ¿Tener la ilusión de adquirir un piso para vivir de forma lo más decente posible, es vivir por encima de las posibilidades de uno? ¡No me toquen las narices por no decir otra cosa!
La mayoría de los ciudadanos trabajaba de forma honesta, destinando parte de sus ingresos para hacer frente a los costes de vivienda. Los talibanes del mercado neo-liberal dicen que a nadie se le puso una pistola en el pecho para firma los contratos con las entidades bancarias. De acuerdo, pero ¿quién inflaba los precios de las propiedades, y sobre todo las tasaciones para que las operaciones se pudieran llevar a cabo? ¿Quién se llevaba pingües comisiones por las operaciones hipotecarias, aún a sabiendas que en el futuro posiblemente no se pudieran cubrir por parte de los clientes? Dirijan sus miradas a las empresas tasadoras, directivos bancarios y agencias inmobiliarias.
La clase política no se puede quedar fuera de esta estafa monumental, porque, que yo sepa, el ciudadano no tuvo ninguna capacidad de decisión en la formalización de obras faraónicas como el Aeropuerto de Castellón, el Aeropuerto de Ciudad Real, el Aeropuerto de Murcia-Corvera, la Ciudad de la Cultura de Santiago de Compostela, las Autopistas “R” de la Comunidad de Madrid, la Super-Gasificadora de Gijón, los AVE a cada ciudad y pueblo de España, la Fórmula 1 en Valencia, la Copa América también en Valencia, los múltiples Auditorios y muchas más obras faraónicas que cualquiera puede ver en su entorno.
Estas inversiones -absurdas la mayor parte de ellas- fueron financiadas por las Cajas de Ahorro de cada zona, siendo usadas de forma escandalosa como bancos particulares por parte de los dirigentes políticos de las Comunidades Autónomas. ¿Qué se necesita dinero para costear una urbanización imposible de vender, pero de algún “amiguete” político? Una llamada a la Caja de marras, y solucionado el problema. ¿Qué tenemos que ser más que nuestro vecino y nuestro aeropuerto tiene que ser más grande y más fastuoso aunque no sea necesario? Venga pues, que para eso está la Caja, que para eso mando yo. La culpa es de ciudadano, que vivía por encima de sus posibilidades.
¿Y los banqueros y bancarios? Los banqueros, los banqueros… A todos ellos se les llenaba la boca hablando de lo bien que lo hacían, de lo bien que gestionaban sus negocios. En colaboración con las Agencias de Tasación, se las arreglaron para conceder préstamos hipotecarios por cantidades superiores al 130% del valor de mercado, y para llenar de millones de euros solares de tierra baldía que promotores sin escrúpulos habían conseguido re-calificar mediante sobornos a los políticos de turno. El cliente se “amarraba” por cuarenta años, y el gestor se embolsaba una buena comisión por la operación. Todas esas “fantásticas gestiones” subían como la espuma a los pisos superiores de la entidad financiera, donde el Consejo de Administración de la misma, engordaba sus balances de forma ficticia con unos activos tóxicos que no valían, ni valen la mitad de lo invertido. Eso daba igual, ya que lo que engordaba –de forma exponencial-, era la retribución por variables, que se metía en la cartera el consejero. Ahora se entienden los cuantiosos bonos, los salarios obscenos y las indemnizaciones y jubilaciones de otro planeta. Eso también era culpa del ciudadano que vivía por encima de sus posibilidades.
Trama Gürtel, Caso Palma Arena, Bankia, Bancaja, CAM, Caixa Galicia, EREs de Andalucía, Fadesa, Urdangarín y Noos, retiros dorados en Telefónica, participaciones preferentes, Orange Market, re-calificaciones urbanísticas y más, mucho más son algunos de los ejemplos de la corrupción que dominaba –y domina- el panorama nacional en España. Los componentes de todos esos chiringuitos, fueron los que vivieron por encima de las posibilidades del país, y son esos mismos componentes, los que nos están diciendo a los ciudadanos de a pie, que fuimos nosotros los culpables, y que por ese motivo, debemos ser los “paganinis” de la situación creada.
Por ahí no paso, no señor. No nos quieran hacer tontos. Lo que ustedes llaman crisis, es una estafa al Estado, orquestado por sus cabezas neo-liberales, cuyo último objetivo es el de cargarse lo público para generar riqueza en unas pocas empresa privadas, mientras se llenan los bolsillos con millones robados al ciudadano. Ya está bien que nos intoxiquen y nos quieran hacer “lavados de cerebro”. ¿Vivía el jubilado -auténtico sostén hoy en día de millones de personas- con su escasa pensión por encima de sus posibilidades? ¿Y el asalariado medio-bajo que hacía frente a sus obligaciones? ¿Y el autónomo o pequeño empresario, que hoy sufre los recortes brutales del crédito a pesar de haber cumplido siempre con sus obligaciones? ¡Si ustedes han sido los que han vivido por encima de sus posibilidades, paguen ustedes las consecuencias!

lunes, 14 de marzo de 2011

¿No fue Cascos?

Con la vista fija en el panel informativo, empiezo a pensar en las próximas elecciones autonómicas del 22 de mayo. Hago recuento de los candidatos. El problema es gordo, ya que solo me salen tres, Javier del PSOE, Isabel del PP y Cascos de FAC (La verdad es que suena mal, como dijo Gabino).
Debe de haber más partidos políticos. ¿Quién se presenta por IU, por UPyD? ¿Hay partidos regionalistas? Algo me suena de un antiguo compañero de facultad, Juan Morales, pero no sé por quien se presenta.
Debe ser que no leo suficientes periódicos -los leo todos, todos los días-, que no escucho la radio -me levanto y acuesto con Radio Asturias-, y que no veo los telediarios de la TPA -esto es cierto-, pero no me vienen a la cabeza el resto de candidatos, y por quien se presentan.
Lo de Cascos me llama la atención. Un viejo dinosaurio derechista, amigo de Fuerza Nueva en su juventud, que quiere dar una lección de democracia y de buen hacer en Asturias. ¿No fue Cascos quien arremetió contra Digital +, creando junto con el brazo armado de Telefónica, la extinta Via Digital mediante decreto "por mis cojones"? ¿No fue Cascos, quien utilizando el mismo tipo de decreto testicular quien instauró los partidos de fútbol como interés nacional? ¿No fue Cascos quien derrumbó al PP cuando éste gobernaba con Marqués? ¿No fue Cascos quien le dio a Aucalsa la concesión del peaje por no sé cuantos años? ¿No fue Cascos quien aceleró de forma testicular también el trazado de la autovía a Santander por terrenos inestables? ¿No fue Cascos quien mando comprar los trenes CAF 120, que ahora quiere poner RENFE en Asturias? ¿No fue Cascos quien ordenó realizar a toda prisa unos estudios geológicos raquíticos en el trazado de la variante, que han producido inundaciones en zonas de montaña, desecando los acuíferos? ¿No fue Cascos aquel que en su dia clamaba contra el divorcio y se divorció dos o tres veces? ¿No fue Cascos el dobberman del PP en su primera legislación? ¿No fue Cascos el promotor de una obra como el nuevo aeropuerto de Madrid-Barajas, la famosa T4, que se incrementó un 300% en su presupuesto? ¿No fue Cascos es que impuso el trazado del AVE a Barcelona, por terrenos pantanosos en su paso por tierras aragonesas? ¿No fue Cascos aquel que se empadronó en Luarca para poder ser candidato, luego de haber vivido muchos años en Madrid?
Mi avión sale en hora, no va retrasado. Llegaré en hora a mi destino.