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jueves, 27 de diciembre de 2012

The Ritz. Paris

¿Qué tienen en común gente como Marcel Proust, Jean Cocteau, Cole Porter, James Joyce, Graham Green, Mary Welsh (amante y cuarta esposa de Hemingway), Jean Paul Sartre, Coco Chanel y otros muchos personajes célebres de la historia? Simple, que se alojaron o compartieron momentos en el Hotel Ritz de París.
La Place Vendôme, no sería igual sin este ícono hotelero mundial. Desde 1898, año en el que César Ritz inauguró el establecimiento, la marca de su apellido está unida al lujo, al refinamiento, a la atención y a la perfección
De este templo se pueden decir muchas cosas, y todas buenas. Sus amplias y lujosas habitaciones, con brocados, relojes de época, chimeneas y baños de mármol, son detalles que se dan por hechos. “¡Es el Ritz!” se exclama. La extrema amabilidad y el exquisito trato de su personal, no llaman la atención, es lo habitual, es la norma. “¡Por favor, no me esperaba menos del Ritz!”, dicen sus asiduos.

Putting on the Ritz

Las anécdotas acaecidas entre sus muros, la vida transcurrida en momentos dulces y amargos de la historia, los hechos ocurridos en sus salones y las tendencias de moda y hacer que salieron de sus estancias, son lo más relevante de este hotel.
París eligió este hotel en los años 50 para bailar. Fred Astaire compuso Putting on the Ritz, para homenajearlo. De su petit bar surgió el Bloody Mary, cocktail “sin alcohol” creado por el barman para Ernst Hemingway, ya que su esposa no quería que oliera a licor. Coco Chanel estableció aquí su cuartel general. El rey Faruk, almorzaba en L’Espadon, con un biombo delante, ya que el protocolo prohibía que la gente lo viera comer. Scott Fitzerald devoró una por una las flores de un ramo de orquídeas, al ser rechazado por una mujer. Picasso y Arthur Miller, se corrieron grandes juergas en la intimidad. Se podrían contar millones de anécdotas y millones de historias.

Mil y un detalles

El espíritu del Ritz, es la obsesión por el detalle, la exigencia de la perfección y la búsqueda de la belleza.
Cantidad de imágenes se guardan en la memoria. Un millón de panecillos frescos y bollos crujientes al año salen de sus hornos. Aquí se creó el Grand Marnier, en una noche mágica. Flores, flores y flores que inundan con sus aromas y colores todas las estancias. Las aguas templadas de su piscina interior, invitan a la relajación. El mobiliario de época, se convierte en museo. El gran cocinero Escoffier creando la Copa Melba, postre universal, en honor de la cantante Nelly Melba. Y el champagne. ¡Qué sería del Ritz sin el champagne, y del champagne sin el Ritz! Mares del espumoso regaron las gargantas de visitantes en sus más de cien años. Hasta hubo divas, que exigían cajas de La Veuve para llenar las tinas, y bañarse entre burbujas.

“Paris vaut bien une messe”

La célebre frase de Enrique IV de Navarra, viene de perlas para definir a esta ciudad. La humanidad debe al general Von Choltitz, que no la arrasara en 1944. Gracias a su desobediencia, se puede degustar hoy día el sabor de la ciudad del amor y de la ville lumière.
Montmartre, con Le Sacre Coeur, sus pintores, Pigalle y el Moulin Rouge, Montparnasse, con sus escritores, cenas románticas en la rive gauche, Saint Germain, con sus bistrós echados a la calle, Latino, con La Sorbonne templo universitario con cicatrices del mayo del 68, Faubourg St. Honnoré, con les ateliers de alta costura, son barrios de obligada visita para el forastero.
La Madeleine, el museo del Louvre, el Centro Pompidou, el cementerio de Les Invalides, Notre Dame, Las Tuillerías, Les Halles, la Opera, la Bastilla, La torre Eiffel y muchos más centros de atracción, son focos recomendados de París, sitios singulares a los que el viajero puede acceder en metro, de forma rápida y conveniente.
Paris y el Ritz, el Ritz y Paris, tanto monta, monta tanto. Al alcance de unos privilegiados –sus precios oscilan entre 850 y 14.000 euros por noche-, si Paris, bien vale una misa, el hotel al menos merece una oración.
Como decía Hemingway, “Cuando se está en París, la única razón de no alojarse en el Ritz, es la falta de medios”.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Hoteles de Lujo en Santiago de Chile

Santiago de Chile, una gran desconocida del turista, y alejada de los más importantes circuitos turísticos del mundo, posee una oferta hotelera de primer orden, con una serie de establecimientos de lujo, los cuales tienen unas condiciones soberbias en cuanto a servicio e instalaciones.
Al contrario de otras grandes urbes, Santiago no tiene hoteles en edificios históricos o representativos. Una vez cerrado el Hotel Carrera, no existe ningún hospedaje que se encuentre al amparo de muros añejos, de otro tiempo, los cuales podrían significar su arquitectura. Grandes rascacielos, de espectacular altura alguno de ellos, jalonan los llamados barrios altos, sitios donde se ubican la gran mayoría de los mismos.
Se eligen cinco, los cinco quizás más representativos, quizás los cinco más singulares dentro de un estándar de lujo y confort.

The Ritz Carlton Santiago
The Ritz Santiago - Fitness Center
The Ritz Santiago - Suite Ejecutiva
Situado en pleno Barrio de Las Condes, este moderno –por el edificio- y clásico –por la filosofía que incorpora- hotel, es posiblemente el nuevo estandarte de la hotelería chilena. La primera sensación al ver el edificio es algo decepcionante. De una arquitectura simple y monótona, coronado por media cúpula alargada y translúcida, donde se encuentra el spa y la piscina, aquella cambia por completo al adentrase en su interior, ya que el viajero tiene la impresión de encontrarse en la Suiza o Viena de los años de esplendor, pero en América del Sur. Sus amplias habitaciones –desde la Deluxe Room, hasta la Suite Ritz Carlton, pasando por las Junior Suite y Executive Suite- son un abrazo al buen gusto y un guiño al clasicismo contenido. Nada sobra y nada falta. Todo en su justa medida. Ni más ni menos. No se debe de perder la merienda, la once en el argot chileno, ofrecida todos los días en el lobby lounge, donde se podrá degustar un variado surtido de pastas y pastelillos, acompañados con diversas infusiones, tes y cafés provenientes de los mejores productores mundiales. A tiro de piedra, a pie, de grandes restaurantes santiaguinos, de la zona El Bosque e Isidora Goyenechea, tiene asimismo cerca el barrio de copas, conocido como Suecia.

                                                                                   Grand Hyatt Santiago
The Grand Hyatt Santiago
Este magnífico hotel puede ser una de las postales más representativas de la capital chilena, por su atractiva y llamativa arquitectura. Su estructura tubular, asemeja a la de una plataforma que acoge a un cohete a punto de ser lanzado al espacio. La grandiosidad de su lobby apabulla al visitante. El acceso a las habitaciones, a través de ascensores abiertos, impresiona. Ya una vez dentro de ellas, con unas sorprendentes vistas, una decoración ecléctica y funcional, sin alejarse de la calidad, hace ver la influencia estadounidense de la cadena que lo gestiona. No hay espacio en Santiago que iguale su piscina, donde cascadas de agua manan por entre pequeños riscos y acantilados de piedra, refrescando tanto al bañista, como al observador anónimo, que se encuentra postrado en una hamaca, evidentemente en tiempos de calor. Todo el año, se puede disfrutar de su restaurante tailandés Anakena, ubicado en el exterior, al lado de la piscina, de Matsuri, probablemente el mejor japonés de la ciudad y de Senso, un italiano tradicional. Ideal para los fashion victims, ya que se encuentra al lado del centro comercial Parque Arauco y de la calle Alonso de Córdova, sede de las grandes firmas internacionales de moda y complementos.

Intercontinental Santiago
Intercontinental Santiago - Habitación Standard
De reciente ampliación y remodelación, y recuperándose aún de la pérdida de Francesca, su excelente relaciones públicas, el Intercontinental Santiago, situado en el comienzo de la avenida de Vitacura, es una buena elección para pasar unos días en la ciudad. Buenas y espaciosas habitaciones, con todas las comodidades imaginables, son la tarjeta de visita de este hotel, donde es obligada la visita al Bice Ristorante Trattoria, para degustar cocina italiana de calidad. Situado en el barrio El Golf, es recomendable pasear por sus arboladas calles cercanas, al igual que tomarse una copita en el Pub Licity, a pocos metros del mismo, luego de haber degustado una copiosa cena en cualquiera de los restaurantes de la zona.

                                                         San Cristobal Tower
San Cristobal Tower by Sheraton
Perteneciente a la división de lujo de la cadena Sheraton, el San Cristobal Tower, en las faldas del Cerro san Cristóbal, es parada habitual de artistas, empresarios y políticos en sus visitas a la ciudad del Mapocho. Característica es la labor del mayordomo, que al igual que en hotel Alvear Palace de Buenos Aires, marca un aspecto de distinción singular en relación a la competencia. Comparte servicios comunes con el Hotel Sheraton adyacente, siendo la tranquilidad y el sosiego su principal atributo, junto con una discreción que marcan la diferencia. Cercano del bohemio Barrio de Bellavista, posee unas estupendas vistas de toda la ciudad y de la cordillera de los Andes.

W Santiago
Hotel W Santiago - Cool Corner Room
Starwood es la marca que engloba los hoteles W, Sheraton, Four Points, Meridian, Westin, St. Regis, siendo los más modernos, en cuanto a edificación y concepto decorativo, los denominados sólo por la letra doble. El situado en Santiago de Chile, es el último gran hotel construido en la ciudad, destacando la piscina –pileta en argot chileno- del último piso, donde el bañista nada por encima de la ciudad. Diversos tipos de habitaciones están a disposición del viajero, siendo la Cool Corner, la que más asombra, por su bañera integrada en la misma, aplicando el concepto de baño abierto, y por sus ventanales que hacen que la estancia sea suprema, igual que la vista panorámica.
En plena calle Isidora Goyenechea, está en el mismo corazón de los restaurantes selectos de la ciudad fundada por Pedro de Valdivia.

Todos estos hoteles, son solo una disculpa para visitar una de las ciudades más desconocidas de Sudamérica, y conocer la diversidad de vida, ambientes u ofertas de todo tipo que Santiago ofrece al viajero. Santiago de Chile, se encuentra al sur del sur.