viernes, 30 de diciembre de 2011

La Nueva Rumasa

Otro artículo rescatado de febrero de 2011, que viene a colación justo por las últimas noticias surgidas de tan singular personaje, José María Ruiz Mateos.


En la lejanía del año 1.983, el insecticida Boyer, le cortó las alas a la abeja Rumasa. En el año 2.011, el mercado fulmina a la nueva abejita.
La avaricia no aprende. Trabaja de noche, mientras la ciudad duerme. Silencio en la noche, silencio en las armas.
El superman español, caballero del honor, machista empedernido, de comunión diaria, gracejo en el acento, maestro del disfraz y mirada distraída, lo ha vuelto a hacer. Otro agujero. Esta vez, a base de licores, flanes, chocolate, algún golito por la escuadra y habitaciones llenas de salitre y sudor playeros. Duro por fuera y blando por dentro, como el yogurt de su fábrica sevillana.
Lo ha vuelto a hacer, amparado en su corte de cachorros machos, bien vestidos por Armani y encorbatados por Hermés, todos ellos ungidos por la Gracia Divina, poseedores de la verdad absoluta, ejemplares padres de familia y dejando a las hembras, en sus labores cotidianas de procreación y educación de la prole, en la sobrehumana tarea de vivir del trabajo y confianza del sudor de los demás.

            Alto interés.

¡Que me lo quitan de las manos! ¡Que me lo quitan de las manos! ¡Dame tu pasta, que te la garantizo con brandy y podrás mojar con galletitas y chocolate! ¡Dame tu pasta, y podrás disfrutar en hoteles horteras con tu santa!
Si no la devuelve a tiempo, la abejita se suicida. ¡Eso nunca! No lo permite su credo. Pero no importa, la culpa es de los rojos, de los masones, de la prensa carroñera, de los ateos, del diablo, de todos aquellos que no quieren comulgar con ruedas de molino, de todos aquellos que odian al gran empresario hacedor de compañías sólidas cuales castillos de naipes, de todos aquellos que no creen en los milagros, de todos aquellos que no especulan con intereses ficticios del 8 ó 10%, en fin de todos aquellos que son anti-españoles y no se dejan tentar por el nuevo hijo de Dios en la tierra.
El malo es el mercado –tan halagado otras veces-, que no soporta que el elegido ofrezca unos beneficios tan pingües, fruto del trabajo y laboriosidad madrugadora del panal de himenópteros, surgidos de la unión del macho superior y de la abeja reina.

            La Gran Expropiación.

Aquellos que peinan algunas canas –no muchas, se acordarán de aquel 23 de febrero de 1.983 –febrero y 23 ¡vaya fecha!- en la que los pérfidos, le quitaron sus juguetitos al ejemplar empresario, en lo que fue la mayor expropiación acaecida –mayor que la desamortización de Mendizábal- nunca en España.
Concentración de riesgos peligrosos, agujero patrimonial de 111.000 millones de pesetas (unos 667 millones de euros), deudas de alrededor de 20.000 millones de pesetas (120 millones de euros) con el fisco y la SS y alguna que otra irregularidad más, fueron el detonante para que el Gobierno de turno, tomara unas medidas, que aún hoy, 23 años más tarde, provoquen polémica y enfervorizadas discusiones.

            La multiplicación de los panes y los peces.

A pesar de los negros nubarrones, a pesar de las tormentas sufridas, a pesar de haberlo perdido todo y estar en la indigencia, el audaz emprendedor, volvió a crear, con la ayuda inestimable de su fiel y prolija descendencia, un nuevo imperio, basado en un salto hacia adelante, con la adquisición de un sinfín número de compañías en problemas.
Tocado con la varita de la alquimia, convertía cualquier cosa en oro, convencía al vulgar común de los mortales, de su habilidad mágica para salir de la nada, al formar un imperio mayor aún que el anterior, en un lapso de tiempo increíblemente corto.
Al igual que en el milagro de la multiplicación de los panes y los peces, el valeroso e ingenioso quijote español, forjó un entramado empresarial, partiendo del cero más absoluto en cuanto a recursos. ¡Qué ingenio! ¡Qué sabiduría!

            ¿Incautos o aprovechados?

Según la RAE, incauto, es “aquel que no tiene cautela, el ingenuo o cándido que no tiene malicia”. Para la misma Academia, el aprovechado, es, en su tercera acepción, “aquella persona que saca beneficio de las circunstancias que se le presentan favorables, normalmente sin escrúpulos”.
¿Son los posibles afectados de la nueva Rumasa, incautos o aprovechados? Tras la ocurrido con Afinsa y Fórum, habrá que colegir, que incautos no son. Más bien se pensará que intentaron beneficiarse de unas condiciones -de los mercados de retribución de inversiones-, que ofrecen escasos intereses a las inversiones dinerarias.
No es de recibo ahora quejarse de falta de información. No es de recibo ahora, apelar a papá Estado. Como decía en una de sus canciones el gran Carlos Cano, “cada mochuelo a su olivo”, y que cada palo aguante su vela. El mismo autor granadino, en una de sus fantásticas coplas, decía, “que el sol salga por Antequera, el caso es que salga ya”.
Pobres de aquellos, que piensan que el sol es suyo, ya que quedarán abrasados por su calor, al pensar que tienen el control del astro rey.

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